Antes de ser madre leía que una de las mejores cosas que hay es mirar a tu hijo mientras duerme. Pensaba que era una chorrada...total, ¿qué tenía eso de emocionante? Ahora os digo que desde la primera vez que vi a Judith dormida hasta hoy, casi 4 años después, me sigue transmitiendo los mismos sentimientos. Es algo indescriptible, muy difícil de explicar.
Ver a tu propio hijo dormir es una de las mejores cosas que existen. Desde el 24 de agosto del 2010, antes de ir a la cama, me encanta mirar a mi hija. Me intento imaginar lo que estará soñando, ¿qué soñará una niña de 3 años? Me encantaría saberlo. Si pudiera no me importaría estar un ratito en su mente: pensar como ella, entender las cosas como ella lo hace, verlo todo desde su perspectiva de la vida, sin malos recuerdos, sin preocupaciones, sin maldad...sólo inocencia, esa inocencia que sólo los niños son capaces de tener y que con el paso de los años acaban perdiendo por mucho que no nos guste.