El dolor iba y venía, pero ya había salido de cuentas y sabía que no era normal. Fui al hospital con mi novio y mi madre. Estuvimos un rato en la sala de espera, y por fin me llamaron.
-¿Qué te pasa Lorena?
-Ayer salí de cuentas y hoy me duele la barriga, creo que son contracciones.
-Vamos a examinarte.
- (...)
-Bueno Lorena, pasa a esa sala de allí y cámbiate. Ponte un camisón que encontrarás dentro. Te dejamos ingresada, el bebé viene ya. Estás dilatada 2 cm.
No me lo podía creer. Me asusté, muchísimo ¿Ya venía? ¿Iba a nacer? ¿Qué tenía que hacer? Intentaba recordar lo que me habían enseñado en las clases de preparación al parto, pero en ese momento no recordaba nada. Era cuestión de horas que nos convirtiéramos en papás...o eso pensaba.
Mientras me cambiaba de ropa, la enfermera avisó a mi novio y a mi madre que esa noche me quedaba en el hospital, estaba de parto. Creo que en esos momentos ellos estaban más nerviosos que yo, sus caras lo decían todo. Me pasaron a una sala en la que me pusieron monitores y me hicieron firmar el consentimiento para la epidural y para la donación del cordón umbilical. Mi novio estuvo conmigo en todo momento, no se separó de mi. Hablé con mi padre por teléfono, al día siguiente vendría a verme.