Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de septiembre de 2014

10 años después...

Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos parado a pensar en nuestro futuro, en cómo será nuestra vida dentro de determinados años. Esto no es algo que esté acostumbrada a hacer, prefiero vivir el presente, preocuparme por lo que está pasando ahora, disfrutar el momento y ya pasará lo que deba pasar. 

sábado, 1 de febrero de 2014

8 años y por siempre.

Todo empezó cuando yo tenía 12 años. Mis amigas de entonces habían conocido a unos chicos a través de una página de internet, eran un poco mayores que nosotras pero tras mucho tiempo hablando les parecía bien quedar. Yo nunca había hablado con ellos, pero accedí a ir con ellas y conocerlos, tenía curiosidad.
Recuerdo que estaba muy nerviosa porque era la primera vez que quedaba con chicos, tenía miedo de que alguien me viera y se lo contara a mis padres porque no les había dicho nada aún. Cuando los conocimos me parecieron muy simpáticos y no me fijé en ninguno en concreto, sólo había ido para entablar una amistad. Con el paso del tiempo y del roce empecé a sentir cosas por él. Me hacía reír, siempre estaba pendiente de mi, de sacarme una sonrisa, de no verme mal... Un día me dijo que le gustaba y yo le admití que él a mi también, así que empezamos a salir el 27 de marzo de 2005.

Durante nuestra relación tuvimos muchos altibajos: yo tenía 13 años, el 17. Era para los dos nuestra primera pareja seria, no estábamos en cierto modo preparados para eso y discutíamos al principio mucho.

martes, 14 de enero de 2014

Choque con la realidad.

Aunque ya haya  pasado bastante tiempo desde que tuve depresión postparto, me apetece contarlo en el blog por si hay alguien que está pasando por ella. Es una de las cosas más normales de las recién mamás.

Recuerdo las primeras semanas de vida de Judith como...complicadas. Cuando vamos a ser madres primerizas tendemos a tener la maternidad demasiado idealizada, pensamos (por lo menos yo sí) que va a ser todo sencillo, que el recién nacido va a dormir perfectamente, que nos dejará descansar y recuperarnos del parto y que no nos afectará en nuestro estado de ánimo cuando no pare de llorar y no sepamos qué le pasa. Siempre me decían que los primeros meses eran duros, tienes que acostumbrarte a tu hijo, a sus rutinas, a tu nueva vida...pero yo siempre pensaba que exageraban. No podía ser tan difícil.

Ya os conté aquí lo mal que lo pasamos la primera noche de vida de la pequeña: mi novio se durmió después de tantos días en el hospital casi sin pegar ojo y no se enteró de nada, Judith no paraba de llorar, y yo estaba muy cansada sin saber casi qué hacer. Cuando salí del hospital y llegué a casa pensaba que todo mejoraría, que eso solo había sido un mal comienzo...pero no fue del todo así.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Nochebuena y Navidad.

Estos días sin colegio están siendo un poco estresantes. Judith tiene la rutina trastocada, se aburre en casa, está más nerviosa, más desobediente... y por lo tanto podréis imaginaros como estoy yo. Creo que el ambiente navideño la tiene así. Cada día me pregunta cuando van a llegar los Reyes Magos, cada vez que sale un anuncio en televisión de juguetes se pone como loca a chillar diciendo que lo quiere, se vuelve loca viendo las luces de navidad en la calle.

El martes fue Nochebuena y la pasamos en familia. Desde que ella nació estas dos noches especiales del año (Nochebuena y Nochevieja) las pasamos juntos mi novio, ella y yo, por lo tanto nos tenemos que dividir entre las dos familias. El año pasado cenamos en Nochebuena con la familia de mi pareja, por lo que este año tocaba cambiar. No es una noche que me entusiasme demasiado porque siempre se echa de menos a aquellos que no están y se respira un poco de hipocresía entre los familiares que nunca se llevan bien y se ven obligados a cenar juntos ese día. Pero este año ha sido genial. Cenamos con mis tíos, mis primos y mis padres y me encantó vernos rodeadas por gente que de verdad nos quiere, ella estaba en su salsa. Comió mucho, fue el centro de atención toda la noche y disfrutamos todos, que al fin y al cabo eso era lo importante.

martes, 12 de noviembre de 2013

Nació Judith saludando al mundo.

El dolor iba y venía, pero ya había salido de cuentas y sabía que no era normal. Fui al hospital con mi novio y mi madre. Estuvimos un rato en la sala de espera, y por fin me llamaron.

-¿Qué te pasa Lorena?
-Ayer salí de cuentas y hoy me duele la barriga, creo que son contracciones.
-Vamos a examinarte.
- (...)
-Bueno Lorena, pasa a esa sala de allí y cámbiate. Ponte un camisón que encontrarás dentro. Te dejamos ingresada, el bebé viene ya. Estás dilatada 2 cm.

No me lo podía creer. Me asusté, muchísimo ¿Ya venía? ¿Iba a nacer? ¿Qué tenía que hacer? Intentaba recordar lo que me habían enseñado en las clases de preparación al parto, pero en ese momento no recordaba nada. Era cuestión de horas que nos convirtiéramos en papás...o eso pensaba.

Mientras me cambiaba de ropa, la enfermera avisó a mi novio y a mi madre que esa noche me quedaba en el hospital, estaba de parto. Creo que en esos momentos ellos estaban más nerviosos que yo, sus caras lo decían todo. Me pasaron a una sala en la que me pusieron monitores y me hicieron firmar el consentimiento para la epidural y para la donación del cordón umbilical. Mi novio estuvo conmigo en todo momento, no se separó de mi. Hablé con mi padre por teléfono, al día siguiente vendría a verme.