Esas navidades Judith ya era más mayor y la llevamos al centro a ver todo decorado con las luces de Navidad, los puestos con las panderetas, petardos, adornos... Le compramos una pandereta pequeñita roja y hasta que se rompió por primavera o así no paraba de tocarla. Juré que jamás le compraría otra, pero no pude cumplirlo...¿Quién se resiste a decirle que no?
Tras las fiestas tocó incorporarse a la guardería. Me comentó su profesora que la veía preparada para empezar a quitarle el pañal poco a poco, aún no tenía ni 18 meses así que fuimos tranquilos. Empezaron por sentarla cada hora en el váter de la guarde, para que se fuera acostumbrando a él. Primero con el pañal puesto y cuando ya lo conocía empezaron a quitarle el pañal. Le encantaba sentarse en él pero no estaba muy por la labor de darle uso. Yo en casa lo intentaba pero era muy rara la vez que conseguía que hiciera pipí dentro del váter, aún era muy pequeña así que decidimos aplazar la operación pañal.
Celebró su primer carnaval disfrazada de abeja, pero no le gusto mucho eso de disfrazarse...
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sábado, 23 de noviembre de 2013
sábado, 16 de noviembre de 2013
Terminó el verano y empezó el otoño.
Llegó Septiembre, y Judith empezó la guardería. Aunque yo tenía las clases por las tardes en la Universidad quería que ella empezara a tratar a diario con más niños, que tuviera algo más de independencia. Así que con 13 meses fue su primer día de guarde.
Pensaba que iba a tomárselo peor, pero no. Lloró un poco el primer día pero luego nada. Su profesora era maravillosa, muy tierna, atenta con todos los niños... Para Judith era su mami dentro de la guardería. Le encantaba ir. Ese primer año le empezaron a enseñar los colores, canciones, pintaba, hacía muchos trabajitos, hizo muchos amigos... Se volvió algo más independiente.
Yo pasé a 2º curso en la Universidad, pero también me quedaban asignaturas de 1º. Era consciente de que tenía que tomarme las cosas con calma, todo llegaría. Lo importante era llegar a la meta aunque el camino fuera más largo que para el resto de mis compañeros.

En ese tiempo Judith hizo un gran descubrimiento: el parque. Se volvió su sitio favorito para ir. Subía a todos los columpios sin ningún miedo, contra más alto fuera estuvieran le gustaban. Disfrutaba como una enana que era. Ya andaba sin ningún problema, corría muchísimo y seguía metiéndose en sitios rarísimos como, por ejemplo, una caja de pañales vacía. Empezamos a cambiar los domingos de playa por el campo, le gustaba mucho ir para jugar con la pelota, ver los caracoles, las flores, los animales que había por ahí...
Pensaba que iba a tomárselo peor, pero no. Lloró un poco el primer día pero luego nada. Su profesora era maravillosa, muy tierna, atenta con todos los niños... Para Judith era su mami dentro de la guardería. Le encantaba ir. Ese primer año le empezaron a enseñar los colores, canciones, pintaba, hacía muchos trabajitos, hizo muchos amigos... Se volvió algo más independiente.
Yo pasé a 2º curso en la Universidad, pero también me quedaban asignaturas de 1º. Era consciente de que tenía que tomarme las cosas con calma, todo llegaría. Lo importante era llegar a la meta aunque el camino fuera más largo que para el resto de mis compañeros.
