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sábado, 7 de diciembre de 2013

Seguimos hacia adelante.

Este año está a punto de acabar y el año 2013 ha sido, como todos los anteriores, un año de avances y novedades para Judith. Los Reyes fueron más especiales que los anteriores. Ella era más grande, entendía algo más. Fue con los abuelos a ver la cabalgata y le encantó. Se infló de coger caramelos y no quería que aquello se acabara. A la mañana siguiente, al ver los regalos, su cara lo decía todo...Gracias a ella las navidades volvían a tomar color.
En febrero se volvió a disfrazar en la guardería. Si os contaba aquí que el disfraz del año pasado era de abeja, este año el elegido fue de chinita.
Fuimos a comprar el disfraz los tres juntos y tras mucho mirar, remirar y volver a mirar nos decidimos por ese. Tengo una niña exquisita en cuanto a gustos se refiere y nos costó encontrar uno que a ella también le gustara.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Terminó el verano y empezó el otoño.

Llegó Septiembre, y Judith empezó la guardería. Aunque yo tenía las clases por las tardes en la Universidad quería que ella empezara a tratar a diario con más niños, que tuviera algo más de independencia. Así que con 13 meses fue su primer día de guarde.
Pensaba que iba a tomárselo peor, pero no. Lloró un poco el primer día pero luego nada. Su profesora era maravillosa, muy tierna, atenta con todos los niños... Para Judith era su mami dentro de la guardería. Le encantaba ir. Ese primer año le empezaron a enseñar los colores, canciones, pintaba, hacía muchos trabajitos, hizo muchos amigos... Se volvió algo más independiente.

Yo pasé a 2º curso en la Universidad, pero también me quedaban asignaturas de 1º. Era consciente de que tenía que tomarme las cosas con calma, todo llegaría. Lo importante era llegar a la meta aunque el camino fuera más largo que para el resto de mis compañeros.

En ese tiempo Judith hizo un gran descubrimiento: el parque. Se volvió su sitio favorito para ir. Subía a todos los columpios sin ningún miedo, contra más alto fuera estuvieran le gustaban. Disfrutaba como una enana que era. Ya andaba sin ningún problema, corría muchísimo y seguía metiéndose en sitios rarísimos como, por ejemplo, una caja de pañales vacía. Empezamos a cambiar los domingos de playa por el campo, le gustaba mucho ir para jugar con la pelota, ver los caracoles, las flores, los animales que había por ahí...