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sábado, 7 de diciembre de 2013

Seguimos hacia adelante.

Este año está a punto de acabar y el año 2013 ha sido, como todos los anteriores, un año de avances y novedades para Judith. Los Reyes fueron más especiales que los anteriores. Ella era más grande, entendía algo más. Fue con los abuelos a ver la cabalgata y le encantó. Se infló de coger caramelos y no quería que aquello se acabara. A la mañana siguiente, al ver los regalos, su cara lo decía todo...Gracias a ella las navidades volvían a tomar color.
En febrero se volvió a disfrazar en la guardería. Si os contaba aquí que el disfraz del año pasado era de abeja, este año el elegido fue de chinita.
Fuimos a comprar el disfraz los tres juntos y tras mucho mirar, remirar y volver a mirar nos decidimos por ese. Tengo una niña exquisita en cuanto a gustos se refiere y nos costó encontrar uno que a ella también le gustara.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Verano 2011.

Ya casi había pasado un año desde que Judith nació...no me lo podía creer. El tiempo pasó volando, pero ella lo aprovechaba al máximo. No había día que no aprendiera algo nuevo.

En Junio cogió una velocidad enorme al gatear, se recorría la casa de punta a punta en un momento. ¡Bendita la hora en la que no sabía desplazarse por sí misma! Estaba súper graciosa gateando intentado pillar a alguna de las gatas, éstas aún corrían más que ella y Judith se acababa enfadando. Si nos descuidábamos ya se nos metía en sitios insospechados: bajo la mesa del salón, bajo la cama, tras la puerta...Había que tener mil ojos más con ella.

También fue la primera vez que estuvo en la playa. Al principio odiaba tocar la arena, su toalla debía estar limpia si no se ponía a llorar y ni hablar de dejarla en el suelo. Luego parecía una croqueta rebozada en arena. El mar aún le daba miedo, así que ella era muy feliz jugando en su piscinita del Mickey llena de agua, pero nada de sentarse en ella...Prefería estar de pie, así que no podíamos soltarla.
Os parecerá una tontería pero en la playa fue cuando más cuenta me di de lo que había cambiado mi vida de un año a otro. Antes de nacer Judith, mi objetivo era tostarme al sol sin ninguna otra preocupación que no quemarme y refrescarme en el mar de vez en cuando. Ahora tengo que estar pendiente de que ella no se queme, que no esté mucho al sol, que no se meta nada en la boca, que no tenga frio cuando está dentro del agua... Pero ver como disfrutaba/disfruta cada vez que vamos a la playa no tiene precio.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Mi último verano antes de ser mamá.

El verano de 2010 iba a ser sin dudas uno de los más especiales que había tenido hasta entonces, me iba a convertir en madre, por fin Judith iba a salir a conocernos, a estar con nosotros.

Habían acabado las clases y aún no tenía nada para la niña...sólo algo de ropa que me habían regalado o habíamos ido comprando. Necesitábamos la cuna, el carro, la bañera, el cambiador... La cuna la compraron a medias mi novio y mi madre, el carro me lo regalaron, la bañera y el cambiador nos lo dejó el tío de mi novio...Así que en poco tiempo me hice con lo imprescindible para ella.
A mi madre no sé que se le pasó por la cabeza pero se empeñó en pintar TODA la casa justo antes del nacimiento de mi hija, supongo que le dio el síndrome del nido, pero a su manera.

Durante todo el mes de Julio, mi casa estuvo patas arriba. Sabéis como está todo cuando hay que pintar, como si no tuviera yo suficiente con el calor que estaba pasando (Málaga, verano, muy embarazada), también tenía que aguantarme el agobio al ver la casa así. Ese verano fue también el primer año que España ganó el mundial. Recuerdo que cada vez que La Roja marcaba un gol, al escuchar los gritos de celebración ella se asustaba dentro de la barriga, pegaba un salto. A día de hoy cada vez que se celebra un gol le asusta, sonará raro pero creo que se acuerda. Odia el fútbol con todas sus ganas.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Selectividad un tanto peculiar.

Acabaron las clases de Bachillerato y me gradué. Fue un día un poco raro... Me faltaban como 3 meses para tener a Judith conmigo y ahí estaba, rodeada de gente de mi edad, pero con las que yo notaba que no teníamos casi nada en común. Tras la fiesta de graduación en la que nos entregaron los diplomas y nos pusieron la banda, fuimos a cenar. Después de la cena ellos se iban a una discoteca, yo me fui con mi novio a su casa. Estaba cansada, me dolían los pies y no me apetecía nada trasnochar. Mi vida ya empezaba a cambiar, y sólo había hecho nada más que empezar.

Selectividad estaba a la vuelta de la esquina, tenía 15 días para terminar de mirarme todo el temario que sabía que podía entrar. Tenía que aprobar esos exámenes como fueran, no podía presentarme en septiembre, ya estaría Judith con nosotros y era consciente de que iba a ser más complicado eso de estudiar cuando ella naciera. No me resultó difícil estudiar, hay veces que ella me distraía con sus patadas y me pasaba horas mirando la barriga hasta que era consciente de que me estaba distrayendo y tenía que estar atenta a los apuntes. Llegó la hora de los temidos exámenes, no recuerdo bien si fueron 3 o 4 días, pero sé que pasé un poco de nervios. Tenía el estrés típico de cualquier persona de mi edad en ese momento, pero se me sumaba el hecho de estar embarazada de 30 semanas, me daba vergüenza. No el hecho de estar embarazada, sino llegar ahí y automáticamente ser el centro de atención en un momento así.